En el marco del encuentro Sur Futuro, desarrollado en la Carpa de la Ciencia y organizado por la Corporación Regional de Desarrollo Productivo de la Región de Los Ríos, cinco casas de estudios superiores se dieron cita para abordar una pregunta clave para el presente y futuro del territorio: ¿qué debe hacer la academia para impulsar el desarrollo productivo desde la ciencia y la tecnología?
Participaron representantes de la Universidad San Sebastián, Universidad Santo Tomás, Universidad Austral de Chile, INACAP y el CFT Estatal de Los Ríos, quienes dieron vida a un conversatorio moderado por Álvaro Ossa, director de innovación de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
El foro, titulado “¿Dónde parte la innovación?”, permitió a cada institución exponer su vínculo con el desarrollo innovador desde sus trayectorias y modelos formativos. La diversidad temporal también marcó la conversación: desde la Universidad Austral de Chile, con más de 70 años de historia en la región, pasando por INACAP —creado en los años 60 bajo el impulso del gobierno de Eduardo Frei Montalva—, hasta el reciente CFT Estatal de Los Ríos, con apenas seis años de vida.
Un diagnóstico compartido, una tarea pendiente
Más allá de las diferencias institucionales, el encuentro dejó en evidencia un punto en común: existe un diagnóstico ampliamente consensuado sobre la necesidad de articular ciencia, tecnología y desarrollo productivo, pero aún falta traducirlo en acciones concretas y coordinadas.
La idea de “remar hacia un mismo horizonte” se repitió como metáfora transversal. Sin embargo, el desafío no es menor. Implica generar confianzas reales entre la academia, el mundo público y el sector privado, superando lógicas fragmentadas que históricamente han limitado el impacto de las iniciativas.
Hoy, la región cuenta con capacidades, conocimiento y oportunidades tangibles “al frente de sus ojos”. Pero avanzar exige más que buenas intenciones: requiere sinergias efectivas, colaboración estructurada y una mirada holística del desarrollo.
Más allá de las iniciativas aisladas
El llamado es claro: dejar atrás los esfuerzos individuales dispersos y avanzar hacia una estrategia común, con mensajes claros y objetivos compartidos. No se trata solo de innovar, sino de hacerlo con sentido territorial, con pertinencia y con impacto real en la calidad de vida de las personas.
Si ese punto de encuentro se logra, el resultado será evidente:
la gran beneficiaria será la Región de Los Ríos y sus habitantes.












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