En medio del debate nacional sobre la aplicación de la Ley 21.202 de Humedales Urbanos, Valdivia se ha transformado en un laboratorio vivo donde convergen dos fuerzas que parecen tensionarse, pero que en realidad están llamadas a encontrarse: el desarrollo urbano y la protección ambiental.
Ciudad fluvial por esencia, Valdivia no creció sobre la tierra firme, sino sobre un entramado de ríos, esteros y humedales que hoy forman parte de su identidad territorial. En ese contexto, la ley no aparece como una anomalía, sino como un intento de ordenar una realidad que siempre ha estado presente.
Un debate necesario
Las críticas a la normativa apuntan principalmente a la restricción del suelo urbano disponible, lo que podría incidir en el aumento de los costos y en la ralentización de proyectos habitacionales. En un escenario de déficit de vivienda, estas preocupaciones no son menores y deben ser consideradas con seriedad.
Sin embargo, reducir el debate a una dicotomía entre crecimiento y protección resulta simplista. La evidencia internacional muestra que los territorios que desconocen sus límites naturales terminan pagando costos más altos, tanto económicos como sociales, en el mediano y largo plazo. Los humedales como infraestructura natural
Más que áreas vacías o “disponibles”, los humedales cumplen funciones críticas: regulación hídrica, mitigación de inundaciones, captura de carbono y soporte de biodiversidad. En una ciudad como Valdivia, estos ecosistemas operan como una verdadera infraestructura natural que, de ser intervenida sin planificación, puede traducirse en riesgos crecientes para la población.
Desde esta perspectiva, la ley no busca detener el desarrollo, sino reorientarlo.
Hacia una mirada integradora
El desafío, entonces, no está en desmantelar la normativa, sino en mejorar su implementación. Esto implica avanzar en certezas técnicas, coordinación institucional y diálogo entre actores públicos y privados.
Aquí se abre una oportunidad estratégica para entidades como la Corporación Regional de Desarrollo Productivo, llamadas a articular visiones, generar confianzas y promover soluciones que integren innovación, planificación territorial y sostenibilidad.
Una brújula para el futuro
Valdivia enfrenta una decisión de fondo: crecer a pesar de su geografía o crecer en coherencia con ella. La ley de humedales, más que una barrera, puede convertirse en una brújula que oriente ese camino.
Porque en territorios como este, donde el agua no es un límite sino una condición, el desarrollo no puede construirse en contra de la naturaleza, sino desde ella.

