En Chile comenzó a circular una nueva palabra dentro del mundo del reciclaje: GRANSIC. Tal vez suene técnica, pero detrás de ella hay un cambio profundo en la manera en que entendemos la responsabilidad ambiental. Te contamos de dónde viene, cómo funciona y por qué será clave para el futuro sostenible del país.
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La palabra GRANSIC proviene de las siglas “Gran Sistema Colectivo de Gestión”.
Fue creada en el marco de la Ley REP (Responsabilidad Extendida del Productor), que obliga a las empresas a hacerse cargo de los residuos derivados de los productos que ponen en el mercado.
En palabras simples, un GRANSIC es una alianza de empresas que se organiza para cumplir colectivamente con esta obligación ambiental. En lugar de que cada marca trate de gestionar por sí sola sus desechos, se unen en un sistema común que coordina la recolección, clasificación, transporte, valorización y reciclaje de los materiales.
Este modelo busca aprovechar economías de escala y asegurar una trazabilidad real de los residuos, promoviendo además la educación ambiental y el ecodiseño: es decir, fabricar envases más fáciles de reciclar desde su origen.
Un nuevo paso en la Ley REP
La Ley REP es uno de los pilares de la economía circular en Chile. Establece que los productores —como las empresas de alimentos, bebidas o productos de limpieza— son responsables de lo que ocurre con los envases una vez que los consumidores los desechan.
Hasta ahora, la mayoría de los residuos terminaban en vertederos, sin reaprovechamiento.
Con los GRANSIC, el país da un paso concreto hacia un modelo de reciclaje estructurado y permanente, que busca recuperar toneladas de materiales que antes se perdían.
Entre los primeros sistemas autorizados se encuentran:
- ReSimple, el primer GRANSIC aprobado para envases y embalajes domiciliarios.
- GIRO, que impulsa soluciones tecnológicas para el seguimiento de residuos mediante blockchain.
- PROREP, que trabaja principalmente con residuos no domiciliarios, como los de industrias o comercios.
Un cambio cultural que nos incluye a todos
Aunque los GRANSIC nacen desde las empresas, su éxito depende también de la ciudadanía.
Cada botella, cartón o envase limpio que llega al contenedor correcto permite que el sistema funcione.
El reciclaje ya no es un gesto aislado: es una cadena de colaboración que conecta a consumidores, municipios, recicladores y empresas.
Chile se propuso ambiciosas metas: aumentar la tasa de reciclaje nacional, reducir la contaminación por plásticos y fortalecer una economía circular que genere empleo verde y valor local.
Los GRANSIC son, en ese sentido, una pieza clave del nuevo engranaje ambiental del país.
Cierre editorial – Región Circular
Reciclar no es solo separar residuos, es entender que todo tiene un nuevo destino cuando hay voluntad y responsabilidad compartida.
En este camino hacia un Chile más limpio, los GRANSIC llegan para unir esfuerzos, sumar conciencia y dar forma a una verdadera cultura del reciclaje.

